Imagen de un dedo curado con una tiritaSeguimos con los consejos de los ‘Cuadernos prácticos sobre la enfermedad del Azheimer‘, editados por la Obra Social Caja Madrid y la Asociación Afal Contigo. Esta vez queríamos hablarte sobre la prevención de caídas, ya que nos parece un tema importante y fácil de poner en práctica.

Por desgracia, los dispositivos de inmovilización en las personas con demencia se usan habitualmente en todos los centros tanto públicos como privados, creyendo que de esa forma se evitarán las caídas (generalmente son usados después de una o varias caídas del enfermo).

Pero, bajo el punto de vista de los profesionales sanitarios que han escrito estos cuadernos prácticos, los cinturones y otros medios de contención (muñequeras, tobilleras, etc.), ocasionan, además de numerosos problemas osteoarticulares, cardiovasculares, urinarios y psicológicos, una incomodidad, vergüenza, ira, miedo y humillación, pudiendo, en ocasiones, provocar lesiones y hasta estrangulamiento. Así que utilicémoslas, pero con moderación.

Centrándonos en el tema de la prevención de caídas entre los enfermos de Alzheimer, debemos eliminar eliminar los factores de riesgo, que pueden ser, por ejemplo, algunos de los fármacos hipnóticos o antipsicóticos. No se trata de retirarlos, sino de vigilar sus efectos, ya que producen somnolencia, desequilibrio al andar, etc.

Los suelos resbaladizos y deslizantes, baldosas que se mueven, escalones de subida y bajada, iluminación deficiente, moquetas, escaleras sin barandillas de sujeción, baños sin adaptaciones ni ayudas técnicas, cables sueltos por el suelo, etc., suelen ser causas habituales de caídas y son fáciles de prevenir.

Cuando el enfermo presente trastornos de la marcha, debe valorarse el uso de un andador o un bastón, enseñando a usarlo correctamente y cambiando los extremos cuando estén desgastados. También es conveniente que el paciente acuda al oculista, así como al otorrino en la primera fase de la enfermedad al objeto de ajustar tanto la vista como el oído.

Por supuesto, el estado de los pies y su higiene diaria, así como el uso de un calzado cómodo, sin tacones y con suela antideslizante y cierre de velcro, es fundamental para la deambulación correcta.

Un consejo interesante es que se recomienda que las puertas puedan abrirse por ambos lados para evitar que se pueda quedar encerrado, por ejemplo, en el cuarto de baño. En cuanto a la cama, ha de ser de altura media, ni baja ni alta, y las sillas deben disponer de apoyabrazos y buen respaldo. Las luces nocturnas en los pasillos y baños son una referencia inestimable cuando aún pueden ir al baño de forma autónoma.