Foto: Obra Social Caja Madrid

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¿Cuáles son las angustias, las dudas más recurrentes entre los familiares y cuidadores de enfermos de Alzheimer? Pues en los ‘Cuadernos prácticos sobre la enfermedad del Azheimer‘, editados por la Obra Social Caja Madrid y la Asociación AFAL Contigo, te ayudan a resolverlas. Seguramente te sentirás identificado con algunas de las preguntas que se hacen. Hemos seleccionado las diez más frecuentes. Esperemos que te sirvan de ayuda.

1- ¿Por qué nos tiene que pasar esto a nosotros?

La respuesta a esta pregunta es ¿y por qué no? En España existen cerca de 700.000 casos de Alzheimer diagnosticados. Se puede imaginar los casos sin diagnosticar o aquellos que están por venir. Según datos de la Comisión Europea, se calcula que para el año 2020 en España existan alrededor de 2 millones de enfermos.

2- ¿Tiene curación?

Tratamiento sí, pero curación no.

3- ¿Es hereditario?

La hipótesis más extendida es que la enfermedad tiene un fuerte componente genético. Hay identificados cuatro cromosomas, pero sólo en un dos por ciento de los casos aproximadamente se puede hablar de transmisión hereditaria.

4- ¿Por qué no quiere salir con las amistades de siempre?

Tenga en cuenta que el enfermo de Alzheimer es consciente de los fallos de memoria, que su capacidad de lenguaje es inferior, cada vez utiliza menos palabras y le cuesta mucho trabajo comprender y expresar, que cada vez tiene mayores déficits de atención y, por lo tanto, le cuesta seguir el hilo de una conversación. Por eso se aísla.

5- ¡No me deja en paz, siempre me sigue y me persigue no me deja ni a sol ni a sombra!

El enfermo de Alzheimer se encuentra inseguro y con muchos miedos, ¿alguien se ha puesto a pensar cómo se tiene que sentir una persona que no es capaz de almacenar los conocimientos adquiridos diez minutos antes? Seguramente tuviera miedo e inseguridad, por ello, aquella persona que sirve al enfermo de guía (cuidador principal) es su referente, y cuando éste falta, el miedo y la ansiedad se disparan, por eso siguen al cuidador a todas partes.

6- Con vosotros sí que realiza la estimulación, pero en casa a mí no me hace ni caso.

Trate de buscar el lugar idóneo para realizar estas actividades, con paciencia, preferentemente evitar la caída de la tarde para realizarlas; domine el lenguaje adecuado a la enfermedad que tiene y dele tiempo a responder, reforzándole constantemente cuando algo le salga bien. Recuerde que estimular a un enfermo de Alzheimer no consiste solamente en sentarse en una mesa a realizar sopa de letras o puzzles. La estimulación ha de estar presente a lo largo de todo el día, al levantarse en el paseo, haciendo la
comida…

7- ¿Por qué me confunde con su madre?

El enfermo de Alzheimer vive en una especie de realidad virtual en la cual los recuerdos presentes no existen y donde tan sólo habitan aquellos recuerdos aprendidos a lo largo de la vida. Usted está cuidando de él, le da seguridad, en definitiva, se preocupa de él.

En la mente del enfermo de Alzheimer puede que se le haya borrado el hecho de que se ha casado y ha tenido hijos, por eso sustituye a los familiares actuales por familiares pasados, que realizaban las labores que actualmente usted realiza. La esposa pasa a ser la madre; el esposo, el padre, y los hijos pasan a ser los hermanos, tíos u otras personas de la época en la que perviven los recuerdos.

8- ¡Cuando quiere bien que se acuerda!

Esta frase suele escucharse con frecuencia entre alguno de los familiares de enfermos de Alzheimer, sobre todo en las fases leves o moderadas de la enfermedad. Siendo del todo errónea. El enfermo olvida más que nada los acontecimientos recientes; sin embargo, los acontecimientos lejanos permanecen guardados en su memoria. Al mismo tiempo, en las primeras fases de la enfermedad coexisten momentos en que el enfermo puede razonar con lucidez con otros momentos de la más absoluta confusión. Por ese motivo el enfermo a veces recuerda ciertos acontecimientos que nos parecen asombrosos y otras veces no recuerda nada.

9- ¿Él ya no se entera de nada?

El enfermo de Alzhemer es consciente de lo que acontece a su alrededor, de una manera más limitada, pero lo entiende. Por lo tanto, evite hablar de la enfermedad con otras personas delante de él, los comentarios, sobre todo si son hirientes, pueden entristecerle o llevarle a reaccionar de manera catastrófica.

10- Le preguntas algo y te responde a la media hora.

Tenga paciencia. Al cerebro de un enfermo de Alzheimer no se le pueden pedir prisas, es un cerebro enlentecido y al cual si se le atosiga, se bloquea. Pongamos un ejemplo: estamos acostumbrados a trabajar con un ordenador nuevo, de último modelo, al que aprietas en una tecla y el dato sale muy rápido; de repente, este ordenador se estropea y nos lo cambian por uno lento, de hace sólo un par de años, pero que procesa más lentamente; en realidad funciona, más lento, pero funciona, al igual que el cerebro, tan sólo son escasos segundos, aunque a nosotros pueda parecernos un mundo, tenga paciencia.

Por lo tanto, ustedes no se preocupen por las dudas que la enfermedad les pueda proporcionar, tan sólo traten de solucionarlas porque toda la vida está llena de dudas, como «afirmaba o dudaba» nuestro Premio Nobel Camilo José Cela, quien, en torno a las dudas, señalaba lo siguiente:

“La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es —lo que queda dicho—una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas”.